Sí, he estado un poco desaparecida últimamente, pero prometo que en breve volverán las reseñas. Tuve una visita inesperada, pero absolutamente genial, y no he podido leer demasiado.
Escribo este post porque estoy teniendo unos problemas con una venta de libros. Como sabéis, hace tiempo puse a la venta una parte de mi biblioteca particular, por motivos de espacio más que económicos.
He realizado unas cuantas ventas sin mayor incidente que un par de olvidos en un caso (lo siento,
Lahierbaroja, mañana mismo lo remedio), y ambas partes hemos quedado contentas.
Pues bien, hace unos días se puso en contacto conmigo una chica a través de un comentario del blog, comentándome que quería comprarme libros. Aquí apunto que, por favor, quien quiera comprar, lo haga envíandome un e-mail al correo del blog o a través del
Facebook (que encontraréis en la pestaña
Dame un silbidito). Me dijo los libros que quería, acordamos más o menos cómo sería la venta y quedó en hacerme una transferencia. Resulta que esta chica vive en el extranjero y una servidora tiene o poca o ninguna idea de hacer envíos internacionales. Sé que son caros y poco más. No llegamos a hablar en ningún momento de ninguna cantidad fija puesto que el precio final depende del peso y hasta hace poco no he pesado el paquete (para descubrir que pesa 2 kilos y pico más de lo que creía que iba a pesar... y eso, en la báscula de mi casa, que seguro que en
Correos sale un peso distinto). El precio de los envíos internacionales es desorbitante, y de 55 euros que había calculado yo se podría poner en 80.
Pero lo principal y el mayor malentendido de todo este asunto (y el motivo por el que esté escribiendo este post, saliéndome de las reseñas o noticias a las que os tengo acostumbrados), es que la chica que había quedado en hacerme una transferencia, me mandó un mail diciendo que resultaba que no podía por un problema al vivir en el extranjero (al no tener cuenta allí) y que me había mandado el dinero por Western Union, y que tenía que ir a Correos a recogerlo. Que lo había mandado. Sin consultar antes.
Ahí ya me escamé. Llamadme desconfiada pero prefiero las transferencias bancarias. Y, además de preferirlo, no me gusta nada que se cambie la forma de pago sin preguntarme antes qué me parece. Si lo hubiera consultado antes, le habría dicho que preferia una transferencia directa a mi cuenta (o incluso haberlo hecho a través de paypal) y no estaríamos en esta situación.
Ella me ha mandado el dinero que comenté que podría costar el envío. 55 euros. Pero... ¿y si cuesta 80? Sí, podría mandarlo y confíar en que ella me mandará la diferencia, pero... ¿y si no lo hace? No son 6 euros para ponerlos yo por mi cuenta.
Como esto es un lío, no me sé las tarifas internacionales y varía tantísimo según el peso (de 55 con 4 kilos a 80 con 6 y pico), le he pedido una dirección postal de España, puesto que tiene familia aquí. Al haber superado los 30 euros en compra de libros, yo pagaría el envío... así que no veo inconveniente en que se haga así. Bueno, sí, que, según ella, no le devuelven el dinero enviado por Wester Union. No sé si este dato es verídico o no, pero, desde luego, no es mi culpa. Quiero decir, si yo le digo, venga va, mándalo así, y luego me echo atrás... pues sí, sería mi culpa y no debería hacerle pasar por eso... Pero ella lo hizo sin ninguna consulta previa, dando por hecho que sería una forma válida de pago e, insisto, para mí no lo es.
Quien me conoce sabe que soy desconfiada por naturaleza, y, desde luego, no voy a fiarme de un extraño que me ha enviado dinero por una vía que ni controlo, ni prefiero. ¿Y si me ha mandado menos dinero? No lo sabré hasta que no lo recoja, y entonces ya será tarde, pues, si quiero devolvérselo, tendría que envíarselo y pagar por ello.
Escribo esto porque siempre he procurado que haya total transparencia en las ventas. Siempre he procurado que ambas partes quedasen contentas y creo que, hasta ahora, no he tenido problemas (salvo, como he dicho, un par de despistes y con la misma persona... y además yo me hago cargo de los gastos de envío extra puesto que esa persona no tiene ni por qué ponerlos ni por qué renunciar a ese libro barato que quería).
Ahora me siento bastante mal. Por un lado, preferiría parar la venta, desmarcar los libros en rojo y vendérselos a otra persona. Por otro lado, me da un poco de cosa que ella haya hecho un envío de dinero y que pierda esa cantidad (aunque no sea mi culpa)... Espero que podamos llegar a algún tipo de acuerdo o solución cordial, pero se acabaron los envíos internacionales. Éste ha sido el primer intento y el último. Quien quiera comprar libros, tendrá que darme una dirección postal en España.
Además, ella está algo irritada porque aún no hice el envío ni fui a recoger el dinero. Me ha dicho que le costó 15 euros mandarlo y que no ve el problema en que yo lo envíe. ¿En serio? Pudiendo aumentar en 20 euros los gastos de envío en función del peso, ¿no ve el problema? ¿Qué opináis vosotros? ¿Qué habríais hecho de estar en mi lugar? Comentad, porque en serio, necesito varias opiniones. No me gusta nada todo este asunto y, como (evidentemente) no soy una tienda, no tengo establecidas políticas de venta. Este caso ha sido el primero que ha surgido así y me ha pillado desprevenida. Una y no más.
Añado que me acaba de informar de que debí mirar el importe del envío y es menos de lo que me salió (cosa que no entiendo puesto que utilicé el calculador de tarifas con la opción de Paquete Internacional. Se pone en unos 40 y pico euros (no entiendo nada el resultado inicial de 80 euros puesto que hice lo mismo que ahora).