Autora: Erin Morgenstern
Editorial: Planeta
Número de páginas: 568
Precio: 19,90 €
Sinopsis: Le cirque des Reves no es un circo cualquiera. Llega sin avisar, no tiene un itinerario fijo y bajo la carpa principal se esconden otras muchas carpas, cada una con un espectáculo diferente. Desde ilusionistas a domadores, tragafuegos y contorsionistas, pero también otras tantas maravillas. El circo no es un circo, sino un enorme tablero de juego, en el que los dos jugadores deberán demostrar su destreza para elegir a un vencedor.
Me ha gustado mucho esta novela, a pesar de que iba con bastante recelo después de haber visto alguna crítica negativa. No puedo decir que me haya enganchado y haya tenido pegada a sus páginas hasta terminarla, pues ha sido una lectura diferente. Abría el libro, me sumergía en ese mágico mundo de principios del siglo XX y paladeaba cada capítulo como si se tratara de chocolate caliente.
Está narrado en presente, pero la mayor parte del tiempo no me di ni cuenta. Este tipo de narración puede ralentizar un libro (sólo he visto que funcione de verdad en chick-lit) y, sin embargo, en este libro encaja tan bien, que casi olvidas que estás leyendo un libro, tan absorto estás con la historia. La voz narradora es ajena a la trama, así que es casi como si un amigo te estuviera contando un cuento.
Los capítulos alternan diferentes épocas y personajes. Saltamos de 1890 a 1903 y vuelta otra vez atrás. He tenido la sensación de que esta estructura quería emular la distribución en círculos de Le cirque des Reves, al avanzar y retroceder continuamente. Puede resultar un poco confuso al principio, pero enseguida te acostumbras.
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| Portada de la edición inglesa |
Es una novela coral absolutamente magistral. Tenemos dos claros protagonistas, que llevan casi todo el peso de la historia: Celia y Marco. Destinados desde pequeños a un reto que ni ellos comprenden y pasan años entrenándose para demostrar ser mejor que el otro, aún sin conocerse. Pero a pesar de ser los personajes principales, la narración, la alternancia de épocas a la hora de narrar, hará que todos los fundadores del circo y algunas personas externas, parezcan (o sean) tan importantes como ellos. El rico empresario que tuvo la idea original, un circo diferente, todo en blanco y negro, un circo distinguido y con clase. El arquitecto que hizo los planos. La diseñadora de vestuario. La contorsionista. Un relojero alemán. Un chico de granja que sueña con el circo.
Todos son pequeñas piezas de un mecanismo que poco a poco va encajando, hasta llegar al final, donde casi puedes oír un ligero click cuando todo está en su sitio. Así siento esta novela, como un perfecto reloj de cuco, que con cada campanada va revelando un nuevo misterio.
No puedo evitar mencionar la desafortunada portada, que poco (o nada) tiene que ver con el contenido. Esa portada no hace pensar en finales del s. XIX, en vestidos aparatoso, modales refinados, ni circos elegantes. La de la edición inglesa es bastante más acertada.
Os animo a cruzar la carpa principal y adentraros en este circo, que abre sus puertas al anochecer y cierra cuando amanece.









