viernes, 14 de septiembre de 2012

Recordatorio distopías ya reseñadas en el blog

   A lo largo de los dos años y pico que tengo el blog en marcha, han sido unas cuantas las novelas distópicas reseñadas. No voy a volver a colgarlas una por una, pero sí que os las quería recordar dentro de este mes distópico. Son las siguientes: 

- V de Vendetta, de Alan Moore y David Lloyd

- El juego de Ender, de Orson Scott Card

- El Pasaje, de Justin Cronin (que le pasa lo mismo que a La Carretera, los límites entre post-apocalíptico y distopía son muy, muy finos, y hay quien considera que hay un tipo de distopías post-apocalípticas). 

- Los hombres sobran, de Ezequiel Tambornini. 

- Los juegos del hambre, de Suzanne Collins (trilogía).

- Juntos y Juntos: Caminos cruzados, de Ally Condie. 


   Podéis hacer click en cada título y os llevará a las correspondientes reseñas. Espero que os guste recordarlas.

   También hice una entrada recopilando las distopías de Stephen King cuando realicé el índice. No profundizo demasiado en los libros y están mezclados con ciencia-ficción, pero podéis recordarlo aquí

miércoles, 12 de septiembre de 2012

La Carretera, Cormac McCarthy

Título original: The road
Autor: Cormac McCarthy
Editorial: DeBolsillo
Número de páginas: 210
Precio: 7,95 €

Sinopsis: Un padre y un hijo recorren Estados Unidos con un carrito que contiene todas sus posesiones. Pasan hambre, no hay nada que comer, algo ha devastado el país (o tal vez el mundo) y una enorme capa de ceniza lo cubre todo. Tienen que viajar con cuidado, esconderse de "los malos" y protegerse del frío. Nada de esto será fácil en el mundo duro y árido en el que ahora viven. 


   He dudado mucho en incluir o no este libro en este especial distópico porque no me termina de parecer una distopía. Si lo he incluido es porque hay quien considera que las novelas post-apocalípticas son un tipo de distopías, porque en un sentido muy, muy amplio ese mundo es totalmente distópico a pesar de no existir una sociedad ni un gobierno organizado y, por qué no, para generar un poco de debate. 

   Antes de enfrentarme a esta lectura mucha gente me avisó. Que si se hace muy duro, que si resultado difícil de leer... Y, sin embargo, me adentro en ella, y me parece de todo menos eso. Lo que cuenta es duro, sí, muy pesimista, desolador... Pero la narración es fluida, sencilla. Una narración en tercera persona del pasado, con personajes sin nombre, y con los diálogos incluidos en la narración y no separados por guiones ni indicando "dijo tal" o "respondió cual". Sin embargo, sí que están separados en líneas diferentes, al menos la mayor parte del tiempo, lo que facilita entender las conversaciones. 

    No tiene división de capítulos, sino pequeños párrafos que van narrando la acción. Esto hace que sea muy fácil interrumpir la lectura pero a la vez crea enganche. El "venga, un párrafo más" ha sido la tónica general de mi lectura, y así terminaba leyendo 20 páginas del tirón. 

   Es una novela que yo compararía con los golpes de un martillo. Apenas describe la situación, ni la geografía que recorren, más bien se dedica a contar lo que va pasando. Casi siempre con frases cortas, que crean esa sensación de golpes de martillo. Esto es muy, muy efectivo para el tipo de clima que el autor pretende crear, para involucrar al lector en ese mundo asfixiante y horrible en el que se mueven los protagonistas. 

   Es un libro que me ha gustado, pero no se puede decir que lo haya disfrutado porque sonaría salvaje. Me habría gustado saber más de lo que ha pasado en el mundo, aunque reconozco que explicar eso habría destrozado esta novela. 

   Es la primera vez que leo a este autor, no sé si escribe siempre así, o es algo que ha utilizado sólo en este libro, pero desde luego tiene un estilo propio que consigue que el lector se meta muchísimo en la trama y sienta la desolación de los personajes. No es un libro para todos, ni para cualquier momento, pero desde luego es una grandísima novela. 

lunes, 10 de septiembre de 2012

La naranja mecánica, Anthony Burgess

Título original: A Clockwork Orange
Autor: Anthony Burgess
Editorial: Minotauro
Número de páginas:
Precio: 17,95 €

Sinopsis: Después de ser varias veces arrestado y llevado a un correccional, el joven Álex se ve en la cárcel por un acto de violencia extrema (uno en el que le pillan, que cometer, comete muchos). Allí, tras dos años de encierro, le dan la oportunidad de "curarse" con un nuevo método experimental, con lo que podría estar en la calle en dos semanas. No duda en aceptar, pero ignora lo que le espera. 



   Al poco de empezar esta novela, ya estaba pensando en abandonarla. Resulta muy difícil meterse en la historia, avanzar en la trama, porque se entiende tal que la mitad. Está escrito con una jerga inventada (nadsat) que se supone que mezcla ruso con inglés, y aunque al final del libro viene un glosario, lo de ir mirando cada palabra hace la lectura mucho más lenta todavía. 

   En vez de dejarlo tirado a la primera de cambio, seguí. Y cuando llegué a la mitad del libro, me alegré de ello. Es un libro corto, así que a nada que uno se esfuerce se va avanzando. 

   Está escrito, como digo, en la jerga nadsat, que se supone que es la que hablan los jóvenes. La historia nos la cuenta el propio Álex, un muchacho que no tiene desperdicio. Roba, apaliza, viola... y todo por el placer de hacerlo, sólo por ser violento. Ha estado dos veces en un reformatorio, pero le da igual, porque sigue delinquiendo. Las calles por la noche son de los jóvenes, ningún adulto se atreve a salir. Lo narra en pasado, siempre, hilando los acontecimientos un poco como le parece. 

   Me ha encantado toda la parte de aleccionamiento. Si hay imágenes míticas de la adaptación cinematográfica de esta novela, es la del protagonista con los párpados sujetos por un aparato obligándole a mirar una pantalla. Creo que esa es la parte que más me ha gustado, en la que él va describiendo lo que le pasa pero no tiene ni idea de por qué. 

   La jerga, al mismo tiempo que es un inconveniente para avanzar en la lectura, hace más llevaderas las descripciones de actos de violencia y violaciones, lo cual seguro que es una alegría para los estómagos más sensibles. 

   Como curiosidad, esta novela se publicó tanto en Estados Unidos como en España (nos llegó la versión de USA) sin el último capítulo. Está estructurada en 3 partes de 7 capítulos cada una, y el capítulo 7 de la tercera parte fue censurado en esa primera versión. ¿Por qué? A los editores no les gustó y, honestamente, a mi tampoco demasiado. Me ha parecido un tanto forzado y repentino, pero de todas formas, casi prefiero leer la versión del autor que la del editor... 

   Comentar que como novela distópica es más bien escasita. No sabemos apenas nada del Gobierno, sólo se deja intuir que es un Gobierno opresivo, pero sin saber muy bien por qué. La sociedad supongo que sí se podría decir que es distópica en el momento en el que las calles no son seguras porque la juventud en general se dedica a recorrerlas por las noches dando palizas y violando mujeres, se meten en casas ajenas para lo mismo, etc. 

   Tiene una adaptación cinematográfica, tanto o más conocida que la novela, llevada a cabo por Stanley Kubrick en los '70, que aún no he visto (la empecé a ver hace años y nunca la terminé).

   Es una novela muy violenta, pero que me ha gustado mucho. Imposible recomendar, entre la violencia y la dificultad de lectura por la jerga nadsat... pero si os atrevéis a leerla, no creo que os defraude, a mí, desde luego, me ha gustado bastante.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

1984, George Orwell

Autor: George Orwell
Editorial: Austral
Número de páginas: 399
Precio: 7,95 €

Sinopsis: Es el año 1984 y Winston Smith trabaja para el Partido Exterior. Todos obedecen al Partido que hace cumplir las órdenes directas del Gran Hermano. Las telepantallas vigilan todo lo que haces, y cualquier tic involuntario, unas palabras murmuradas en sueños o una expresión desafortunada, te pueden hacer valer una visita al Ministerio del Amor. Oceanía, la nación en la que Winston vive (concretamente en Londres, Inglaterra) está en guerra constante con Eurasia y aliada con Asia Oriental. Pero Winston sabe que esto no ha sido siempre así...

[He puesto la portada de otra edición porque la de Austral no tiene imagen de cubierta]


      Empezar a hablar sobre 1984 es hacerlo sobre una de las grandes novelas de todos los tiempos. Es más breve de lo que uno podría imaginar, menos de las 399 páginas que tiene la edición de Austral, ya que incluye una larga introducción y una guía de lectura al final que he ignorado alegremente. Es una novela ágil de leer, pero que nos trae una historia muy dura, que a veces me sonaba tan cercana que da miedo. 

   Escrita en tercera persona del pasado, pero desde el punto de vista del protagonista, Winston Smith, nos va mostrando la sociedad en la que vive. Es una sociedad distópica casi de manual, donde un Gobierno totalitario hace cumplir sus duras leyes basándose en el miedo a la Guerra, en la necesidad y en el amor al Gran Hermano

   Este Gobierno dictatorial se sustenta en tres lemas: 

LA GUERRA ES LA PAZ
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA

   ¿Qué mejor forma de tener controladas a las masas que aterrorizadas con bombas que caen del cielo enviadas por el enemigo? Así, nunca se quejarán cuando haya escasez de alimentos. Y si no saben lo que pasa a su alrededor, poco daño pueden hacer, quedando reducidos a borregos que viven por y para el Partido

   Me ha sorprendido mucho la forma que tiene este Gobierno de controlarlo todo, de manipularlo todo para que coincida con lo que les interesa. Así, a los miembros más bajos de la Sociedad, los proles, los tiene medio olvidados, siendo conscientes de que no suponen una amenaza. Les proporcionan entretenimiento y así no se sublevarán, y sólo piden de ellos un sentimiento patriótico escaso, el suficiente para que no protesten cuando se reduzcan las raciones de comida o tengan que trabajar horas extra. 

   En los miembros del Partido el caso es distinto. Recurren a algo llamado doblepensar, que consiste en el autoengaño, algo muy difícil de realizar y que sólo se puede si eres extremadamente inteligente... aunque si eres demasiado inteligente también eres muy consciente de lo que estás haciendo. 

   El Partido se mete en todo: la libertad de la gente, la familia, los lazos con los demás... Todos viven pensando que no pueden confiar en nadie, por si ven algo en ellos que les pueda valer una denuncia ante el Partido. Los niños se convierten en espías que denuncian a sus padres, rompiendo así los nexos familiares. Todo lo ha destruido el Partido, hasta la propia identidad, el yo individual ya no existe. Controlan hasta el idioma, cambiándolo de tal manera que no puede expresar ideas o pensamientos complejos, evitando así que puedan difamar contra el Partido.

   Estructurada en tres partes diferenciadas, en la primera vemos que Winston Smith no es como los demás, sabe que el Partido está podrido y que todo lo que hacen está mal, pero no le queda más remedio que ocultarlo. En la segunda, se desarrolla su rebelión, y tiene lugar casi la totalidad de su historia de amor con Julia. Y la tercera parte, es el desenlace inevitable de lo anterior. 

   Una novela que hace pensar, que retuerce algo por dentro y que te hace darte cuenta del enorme poder que tiene la información. Una novela dura, afilada como un cuchillo, que se mete en las entrañas y se te clava. Una novela imprescindible, un clásico entre clásicos, que todo el mundo debería leer. 

lunes, 3 de septiembre de 2012

Especial Distopías: Introducción

   Soy lectora voraz desde que recuerdo, y hace muchos años descubrí un género que me encanta: las distopías. Fue antes del boom que dieron en literatura juvenil, así que leí las distopías clásicas que iba encontrando, poco a poco y saboreándolas. Después se publicaron Los juegos del hambre y hubo un bombazo, fue todo un éxito, y, como todo lo que tiene éxito, salieron multitud de novelas de la misma temática. Surgió lo que podemos llamar distopía juvenil. 

   Pero... ¿qué es una distopía? Últimamente, paseando por la red, he llegado a la conclusión de que la gente no lo tiene nada claro y esto es lo que me lleva  hacer esta entrada. 

   Según wikipedia, una distopía es una utopía perversa donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal. Se usa principalmente para hacer referencia a una sociedad ficticia, frecuentemente emplazada en el futuro cercano, donde las consecuencias de la manipulación y adoctrinamiento masivo -generalmente a cargo de un Estado autoritario o totalitario- llevan al control absoluto, condicionamiento o exterminio de sus miembros bajo una fachada de benevolencia

   Personalmente, a mí me queda muy claro con esta definición, pero visto lo visto, voy a intentar explicarlo lo mejor que pueda. Una novela es distópica cuando la sociedad que se refleja ahí es contrario a lo que sería ideal. Cuando hay un control extricto por parte del gobierno, no hay libertades y, sobre todo, no se puede criticar al gobierno sin arriesgarte a una muerte. 

   El problema es que distopía engloba algo que puede ser muy amplio, o que se puede explotar de distintas maneras, y así tenemos las distopías tal cual, en la que los protagonistas saben que viven en un mundo de mierda (ups) pero no les queda otra que aguantarse; y las distopías encubiertas, en las que vamos descubriendo lo podrida que está la sociedad a la par que el protagonista. 

   Y aquí es donde viene el conflicto. Hay quien no considera distopía a lo primero, y sí a lo segundo. Craso error, porque, da igual el punto de vista, lo que importa es que el gobierno o sociedad que conforma ese mundo están mal y someten a la población, da igual la forma (bajo una obligatoriedad en leyes o a mediante el miedo), lo que importa es el fondo. 

   Las distopías no han surgido ahora, evidentemente, es un género que surgió a finales del siglo XIX y tuvo su auge en los años 50. Surgieron como forma de crítica a algo, siempre relacionado con el contexto social de la época. Por ejemplo, La máquina del tiempo es, además de una obra de ciencia-ficción magnífica, una distopía con un mensaje perturbador [SPOILER] al presentar a los morlock como la clase baja que devora a los que están arriba, los eloi [FIN DE SPOILER]. Otras critican a dónde se puede llegar con el socialismo, el control social y el consumismo. Ahí tendríamos Un Mundo Feliz o 1984, por ejemplo. Alguna distopía más reciente ha tratado de ver los peligros de los reality shows, como puede ser El fugitivo, de Stephen King

    No hace falta que la sociedad sea clásica, con su administración e infraestructuras para que se pueda considerar distópica. En El señor de las moscas vemos cómo se forma un gobierno, y es totalmente antiutópico. Son niños en mitad de la selva, sí, pero han conformado una sociedad y si esa sociedad es todo lo contrario a lo que sería ideal ya está, estamos ante una distopía.

    ¿Por qué no hace falta que la gente crea que vive bien y realmente no es así para que sea distopía si en la definición pone que controlan a la gente bajo una fachada de benevolencia? Pues porque benevolencia no equivale a engaño, así de simple. Benevolencia significa que no te recogen en camiones a la fuerza para llevarte a la arena de Los juegos del hambre, por ejemplo. Significa que, de una forma u otra, te hacen cumplir la ley, aunque no te guste, no te queda más remedio. 

   Podría estar hablando eternamente de este tema y no me cansaría, pero como no me apetece hacer una tesis, lo dejo aquí. Podéis ver en wikipedia la lista de lo que ellos consideran distopías (como digo, no es una ciencia exacta, a veces es muy difícil encuadrar un libro en un género u otro), por si os apetece curiosear.
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