Autora: Elspeth Cooper
Editorial: Minotauro
Número de páginas: 422
Saga: The wild hunt #1
Precio: 19,50 €
Sinopsis [de la contraportada]: Gair ha sido condenado a muerte.
Escucha música, música poderosa, y en la ciudad santa eso sólo puede significar una cosa: es un brujo, y ha de morir en la hoguera. Aunque consiga escapar, los caballeros de la Iglesia y su cazabrujos le perseguirán sin tregua, mientras su incipiente poder amenaza con destrozarlo por dentro. No hay esperanza... ninguna, salvo una hermética orden, que también ha sufrido la persecución hasta ser prácticamente aniquilada. Si Gair consigue escapar, si consigue dominar sus peligrosas capacidades mágicas, si consigue encontrar a los guardianes del Velo, entonces quizá esté a salvo.
He estado retrasando la lectura de este libro por culpa de unas críticas que no lo dejaban nada bien. Ahora me arrepiento, porque es un libro que he disfrutado y en el que me he sumergido de lleno desde el principio.
A esto me ha ayudado la estupenda ambientación, que la autora consigue crear con descripciones muy acertadas. Me veía en ese mundo peculiar, y no es algo que pase muy a menudo. Narrado en tercera persona del pasado, se va centrando en lo que conocen unos pocos personajes, sobre todo Gair, pero también Masen, guardián del Velo; y Ansel, anciano preceptor de la orden religiosa que condena a Gair.
Es un libro que va de menos a más, que mantiene un crescendo que no pierde fuelle en ningún momento y que tiene un punto fuerte brutal, y es la narración. Alejada de esa narración tan cinematográfica que llena las novelas actuales, la autora cuida mucho cada palabra que utiliza, creando a su vez un universo propio, que nos presenta como algo natural, sin grandes explicaciones, pero dejando siempre todo muy claro.
No es un libro de page-turner, de coger y no soltar hasta que lo terminas. Es un libro de saborear y disfrutar, de leer más despacio, pero también de dejarse absorber por la trama. Poco a poco, se va hilando una historia, desde distintos frentes, que nos irá poniendo en tensión, hasta llegar a un portentoso final.
Por supuesto, tiene puntos negativos, y uno de ellos es precisamente que se hace muy lento, sobre todo al principio. Cuesta acostumbrarse a ese estilo casi más digno de novelas victorianas que de las contemporáneas, y hasta la página 150 aproximadamente, no tenía muy claro qué esperar de ese libro. Hasta que me relajé y decidí disfrutar del viaje. También me he hecho un poco un lío con algunos personajes, con sus nombres, o que cuando aparecían no recordaba quienes eran, pero creo que esto es más cosa mía y de mi pésima memoria (y el calor horrible que hace ahora seguro que tiene algo que ver), que con el libro en sí.
Los personajes son una maravilla. Los conocemos por sus hechos y su forma de hablar, sus diálogos, no porque un narrador nos diga que son de tal o cual forma, y esto me ha encantando. He empatizado con algunos y otros siguen siendo un misterio absoluto, que no llego a comprender, pero todos ellos me han parecido de carne y hueso.
Tengo que hacer mención a la desafortunada traducción de título, que alude a algo que pasa hacia el final del libro y que sólo ocupa un par de capítulos... Cuando el título original, esa "canción de la Tierra" es la matriz de la novela. No sé qué decisiones editoriales llevan a cambiar el título a un libro, pero desde luego, en este caso ha sido un desacierto.
En definitiva, una historia de fantasía para disfrutar, para paladear, y un mundo nuevo en el que sumergirse. Alejada de la espada y la brujería (aunque haya magia y algún duelo a espada, no es que haya muchas batallas), esta novela nos muestra una original forma de magia, un mundo secreto oculto tras un Velo que hay que proteger porque puede deshilacharse, un muchacho que no es consciente de su potencial y algo malo, muy malo, que va acercándose.
