Autora: Regina Roman
Editorial: Círculo Rojo
Número de páginas: 253
Precio: 15 €
Sinopsis: Cuando Olivia de Talier decide que no quiere opositar a notarías, su familia le da la espalda, y ella se refugia en casa de su novio. Cuando la convivencia con el novio se hace insoportable, se busca un piso para vivir sola. O eso cree ella, porque en el piso hay un fantasma. Lejos de ser terrorífico, se convierten en grandes amigas, y Olivia deberá ayudarle a resolver los asuntos que le impiden alcanzar el más allá.
Lectura ligera, amena y divertida, ideal para desconectar y limpiar el paladar mental. He soltado alguna carcajada con la novela, y creo que ese es el objetivo de este tipo de literatura.
Olivia es una hija de ricos muy atípica. No le va la moda, ni las frivolidades, e inclusos sus amigos del club de golf la aburren. Sí que le gusta gastarse un dineral en ropa y complementos que luego no sabrá combinar, pero bueno. Quizá eso le venga por la educación que ha recibido. Es una chica inteligente y brillante, que siempre lleva un libro en el bolso (aunque siempre es el mismo) y que quiere ser directora de cine. ¿Lo conseguirá? No sabemos, pero desde luego no cejará en su empeño.
La redacción es en primera persona en pasado, lo que hace que se lea muy rápido y no canse, como puede ocurrir si se utiliza el tiempo presente. Los personajes, salvo Olivia, no están demasiados perfilados, y la mayoría son más bien de relleno. No llegamos a conocerlos a fondo, con alguna excepción, pero ésto no es una pega en este tipo de literatura. Lo que realmente nos importan son las cosas que le suceden a Olivia y su percepción del entorno.
Debo destacar, como puntos negativos, que las comas y los signos de puntuación en general están puestos de una manera un tanto aleatoria a veces. Una es puntillosa en este tipo de cosas, y sumado a algunas faltas ortográficas o errores tipográficos, hace que me salga de la lectura. Además, como ya me adelantó Goizeder en persona, la utilización de la palabra "patriarca" para refererise a una mujer, existiendo "matriarca", un fallo, a mi juicio, importante.
Esta novela me ha dado lo que esperaba: es divertida, sirve para desconectar y, además, incluye algo extraordinario en el género de chick-lit: un fantasma como co-protagonista. Si os gusta el género, queréis reíros (o sonreír, que no todo el mundo tiene la risa tan fácil como la que escribe esto), y desconectar un rato, os la recomiendo. Por mi parte, estoy deseando hincarle el diente a la segunda novela de Regina Roman: Cuarentañeras.
