Editorial: El País
Colección: Relatos Breves
Número de páginas: 78
Nunca había leído a Clarín porque me echaba un poco para atrás la seriedad de su prosa. La Regenta es uno de mis eternos pendientes, pero me abrumaba la idea de hincarle el diente mental. Ahora, después de terminar este delicioso cuento, con final algo agridulce (más agrio que dulce), se me ha pasado el miedo.
He quedado atrapada por las descripciones bucólicas del autor, por ese paraje alejado de toda civilización, perdido entre los montes asturianos. Por Doña Berta, mujer entrañable y adorable, de edad ya casi incalculable, que abandona su casa y su tierra para adentrarse en la gran ciudad, en el Madrid salvaje (para ella al menos) en busca de un último recuerdo de su hijo.
Por las calles de Madrid todos la conocerán como la anciana que sonríe a todo transeúnte que pasa a su lado, siempre con una cara amable, pero siempre atrapada en su aislamiento, por culpa de su sordera y su miedo a que la atraquen.
No le perdono a Clarín ese final tan de bofetada, que casi me arranca las lágrimas. Sin embargo, no le habría pegado otro final... así que deberé superar el trauma.
Esta colección de relatos breves me está ayudando a perderle el miedo a algunos de los Grandes Escritores, así, con mayúscula. Así que es posible, que más tarde o más temprano, termine leyendo también sus obras más extensas.