Estreno sección, cuyo nombre no se me ha ocurrido a mí, sino a mi querido amigo Rubén, que me ha dado permiso para utilizarlo.
Esta sección no tendrá periodicidad exacta, sino cuando surja, aunque si es una frase de un libro que acabo de reseñar, intentaré publicarlo cerca de la reseña (aunque implique publicar dos días seguidos).
No tiene más misterio, se trata de compartir con vosotros pasajes literarios que me hayan gustado o hecho pensar, en vez de incluirlos en la reseña. Sustituye también a una de las páginas ya existentes en el blog, que no me convencía que estuviese así, y la terminaré eliminando. Pasaos por
Citas Literarias para despediros, jeje.
Ah, y si alguien quiere utilizar la imagen tiene mi más absoluto permiso. Es una ilustración de
Matilda, del libro de
Roald Dahl y yo sólo he añadido un marco con sombra y las letras. Lo único que os pido es que la descarguéis, que no enlacéis a mi imagen porque me sobrecarga la página. Si tenéis problemas para descargarla, yo os la mando. Y esto es válido para todas las imágenes de las secciones (aunque tampoco es que sean nada del otro mundo, todo lo hago con
picnik).
Después de todo este rollo, vamos a lo realmente importante. La cita de hoy es de Cuando Dios era un Conejo, de Sarah Winman, cuya reseña salió ayer. De este libro habría marcado prácticamente la mitad, pero me quedo con este pasaje:
–¿Tú crees en
Dios, Arthur? –le pregunté mientras me comía el último pedazo
de bizcocho.
–¿Que si creo en
un anciano de barba blanca que vive en las nubes y juzga a los
mortales con un código moral de diez mandamientos? ¡Cielo santo,
querida Elly, claro que no! Me habría expulsado de esta vida hace
años por mi alocada historia. ¿Que si cre en un misterio, en el
inexplicable fenómeno que constituye la vida misma? ¿Que si creo
en algo más grande que nosotros y que ilumina la inconsecuencia
de nuestra vidas? ¿En algo que nos da una razón por la que
luchar y la humildad para purificarnos y empezar de nuevo?
Entonces sí, sí que creo en él. Es la fuente del arte, de la
belleza, del amor, y ofrece la bondad suprema a la humanidad. Esto
es Dios para mí. Esto es la vida, y es en esto en lo que creo.
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