Últimamente estoy viendo muchas reseñas de El bebedor de lágrimas, la más reciente novela de Ray Loriga, y me pregunto si la gente que lo ha leído sabe cómo eran los primeros libros de Ray, tan anárquicos, tan poco convencionales, llenos de frases lapidarias.
A excepción de su última novela, he leído todo lo que ha escrito este autor, y la verdad es que son sus primeras novelas las que más me han gustado. La última, Ya sólo habla de amor, incluso me decepcionó. Sus primeros libros apenas tenían argumento, como digo eran caóticos, y ahí radicaba su maestría. Le daré una oportunidad a El bebedor de lágrimas cuando mi hermana me lo preste, pero antes quiero compartir con vosotros las distintas frases que me marcaron tanto como para dejarlas apuntadas, de toda la obra de Ray. Espero que os gusten:
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| Ray Loriga |
Lo que uno se inventa es más real que lo que a uno le pasa. Al fin y al cabo, lo que a uno le pasa no deja de ser un accidente.
LO PEOR DE TODO
De todo lo que nunca he tenido, ella es lo que más echo de menos.
No es fácil que confíes en ti mismo cuando todos confían en que seas alguna otra cosa distinta.
Olvídate del mapa, pero no te olvides del tesoro.
Cualquier imbécil puede herir a una mujer, pero sólo un hombre grande puede llevársela para siempre.
Algunas personas valen más por lo que piden que por lo que dan.
Tengo el traje de un mendigo y los zapatos de una estrella.
Sólo estás realmente solo cuando no puedes oír lo que piensas.
Santo como algunos poemas y algunas canciones. Santo como un loco o un idiota. Encerrado y solo.
No puedes tomarte nada a la ligera porque las cosas se inclinan, se tuercen y se caen.
No tienes lo que te mereces, tienes lo que no consigues esquivar.
No importa dónde estuviera porque siempre deseaba estar en otro sitio.
HÉROES
Las cosas de los muertos son en realidad las manos de los muertos, la caricia helada de lo que ya no está.
Uno no tiene por qué acordarse de los niños al mirar a los hombres.
Los cirujanos son los únicos que conocen la medida de sus tajos.
DÍAS EXTRAÑOS
La tristeza no tiene fin, la felicidad sí.
Qué triste sopla el viento en la lejana tierra del extranjero.
Un incendio apagado puede seguir quemándole a uno toda la vida.
Sólo después de olvidar eres completamente inocente y por eso mismo, definitivamente culpable.
La memoria es el perro más estúpido, le lanzas un palo y te trae cualquier cosa.
Es el amor lo que cuenta, lo demás no es nada.
Un cuerpo que lucha es siempre mejor que un cuerpo vencido.
Dos personas mirando al mismo cielo siempre esperan nubes distintas.
Es el recuerdo, no el olvido, el verdadero invento del demonio.
El amor es realmente una tormenta de la imaginación.
TOKIO YA NO NOS QUIERE
Principio entrópico: no hay un destino prefijado, sino un mono aporreando las teclas de una máquina de escribir.
No soy culpable del crimen del que me acusan, sino del crimen que mi propio corazón estaba condenado a cometer.
TRÍFERO
Una zorra es aquella mujer que consigue que los pies de su deseo se bañen en el río de su interés.
No se lleva a un hombre al cadalso por los crímenes que sueña cometer sino por los crímenes que comete.
EL HOMBRE QUE INVENTÓ MANHATTAN
Quitarle a un hombre la patria es como pegarle alas en la espalda.
La idiotez nos acorrala y la cultura se ha convertido en un asunto siniestro de cifras y de fiestas de fin de año, de informes y ferias y galas.
Escritores de su rango no abundan, ni aquí ni en ninguna parte y, de sus muchas pieles, sacamos retales para hacernos abrigos contra los fríos que corren.
Los muertos se cuentan de uno en uno, no al peso, y el resultado final es siempre el mismo.
Nadie conoce a un hombre mejor que su mejor adversario, nada une tanto como una espada que acorta la distancia entre los guerreros y alarga un puente entre los vivos y los muertos.
No hay peor infierno para un escritor que el mundo real.
Aburrirse no es más que pensar muy despacio.
DÍAS AÚN MÁS EXTRAÑOS
Una persona que no consume azúcar necesita más amor de lo normal.
Todo amor es sin lugar a dudas el asalto a un tesoro que no nos pertenece.
Cualquier tratado de paz, aunque se llame derrota, es preferible a una guerra que ya no se puede ganar.
La maldad, justificada o no, siempre se pierde en la ciénaga de su propia fealdad.
Aquel que no es capaz de amar lo suficiente es siempre el único culpable.
Tiene en estos días, o eso quiere pensar, la remota elegancia de los mendigos.
Sólo una mujer puede convertir, con su mera presencia, un segundo cualquiera en una promesa.
También los escritores grandes deberían visitar a los pequeños.
Hasta un monstruo merece de vez en cuando un paseíto fuera de la jaula.
Un hombre que celebra solo su cumpleaños se regala lo que quiere.
Las hazañas del pasado en nada despeinan siquiera el presente.
Qué crueles pueden ser a veces los vientos más cálidos y las noches más claras.
Aquel que se preocupa por los problemas de los demás, o no tiene problemas o ha decidido ignorarlos.
YA SÓLO HABLA DE AMOR

