Título original: A praia dos afogados
Autor: Domingo Villar
Editorial: Galaxia
Número de páginas: 504
Precio: 19,90 €
Sinopsis: Una mañana, el cadáver de un marinero es arrastrado por la marea hasta la orilla de una playa gallega. Si no tuviese las manos atadas, Justo Castelo sería otro de los hijos del mar que encontró su tumba entre las aguas mientras faenaba. Sin testigos ni rastro de la embarcación del fallecido, el lacónico inspector Leo Caldas se sumerge en el ambiente marinero del pueblo, tratando de esclarecer el crimen entre hombres y mujeres que se resisten a desvelar sus sospechas y que, cuando se deciden a hablar, apuntan en una dirección demasiado insólita. Un asunto brumoso para Caldas, que atraviesa días difíciles: el único hermano de su padre está gravemente enfermo y su colaboración radiofónica en Onda Vigo se está volviendo insoportable. Tampoco facilita las cosas el carácter impulsivo de Rafael Estévez, su ayudante aragonés, que no acaba de adaptarse a la forma de ser del inspector.
[Opinión de Hakken]
Es la segunda novela protagonizada por el Inspector Caldas (la tercera debe estar al caer) y, como en la anterior, he disfrutado tanto de la historia como de la forma de la narración de la misma, que te invita a pasear junto a Caldas por las calles de Vigo y, en este caso, en los pueblos de los alrrededores de la ciudad olívica.
En la sinopsis se dice que Leo Caldas es lacónico, pero creo que eso es quedarse corto. Incluso para alguien tan sosegado y del norte como un servidor, la forma de ser del Inspector resulta a veces desesperante, como si tuviese horchata en las venas. Inteligente y observador, fumador compulsivo, amante de la buena comida y el buen vino, pero con una vida personal desastrosa; Caldas vive casi exclusivamente para su trabajo, no diferencia los días de la semana y no tiene problemas en llamar tarde a algún compañero para pedirle algún favor relacionado con la investigación. Esto, claro, contrasta con el personaje de Estévez, zaragozano destinado en Vigo y con problemas para controlar su genio, el cuál no entiende el comportamiento de la gente de Galicia y que se desespera cuando no puede sacar una respuesta directa y concisa en los interrogatorios, sino preguntas y ambigüedades.
Me resulta admirable como se puede desarrollar una historia de asesinatos e investigación policial sin recurrir a tópicos de armas de fuego y persecuciones de coches; centrándose en el trabajo intelectual y de campo que llevan a cabo los policías para resolver el puzzle, mientras hacen frente a las situaciones cotidianas de la vida (divorcios, enferemedades y hospitales, etc.)
Villar tiene una gran facilidad para describir la ciudad de Vigo, asi como la forma de vivir de los habitantes de los pueblos pesqueros de la costa gallega (Panxón, en este caso) y la dura existencia que llevan los hombre de mar, las costumbres gastronómicas, que muchas veces las vamos descubriendo junto al aragonés, etc.
En conclusión, se trata de una obra fácil de leer y entretenida, si os gusta las novela negra claro; que nos invita a sumergirnos en un duro mundo húmedo y gris, y acompañar a Caldas y Estévez mientras intentan desvelar el misterio alrrededor del marinero.
¡Saludos y hasta la próxima!


