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viernes, 25 de abril de 2014

Mary Poppins, P.L. Travers

   Todos conocemos a Mary Poppins, la estupenda niñera que se hizo cargo de los revoltosos Jane y Michael Banks, y enderezó su comportamiento con un poco de azúcar. Hemos crecido con la película y ya forma parte casi de nuestra familia.

   Todos conocemos a Mary Poppins pero… ¿realmente es así? ¿Realmente conocemos a la Mary Poppins original, la que surgió de la imaginación de P.L. Travers? Pues os puedo asegurar, después de leer este libro, que no.

   Adaptar una novela a la gran pantalla es muy, muy difícil, y muchas veces el resultado final no tiene nada que ver con el original y si bien en esta historia hay una familia, los Banks, unos niños, Jane y Michael, y una niñera, Mary Poppins, poco tienen éstos que ver con los originales, especialmente la última.

   Mary Poppins es terca, cabezota, presumida, testaruda y es imposible discutir con ella. Siempre se termina enfadando, por una u otra razón. Es muy peculiar, y con ella siempre pasan cosas sorprendentes, pero nunca, jamás, hables de ellas después de que hayan ocurrido, sólo conseguirás hacerla enfadar.

   Mary Poppins llega a casa de los Banks igual que en la película, pero son cuatro los niños de los que hacerse cargo: Jane y Michael, y los gemelos bebés, John y Barbara. Les llevará a pasear, a tomar el té con su tío (y todos sabemos cómo acaba eso) y a viajar a lugares fantásticos, pero siempre, invariablemente, terminará enfadándose.

   Son libros infantiles, así que la lectura es muy sencilla, se detiene poco en las descripciones y se centra más en contarnos el día a día de la locura de casa de los Banks. Tienen una doncella, la cocinera, un mayordomo (que no sirve para nada, la verdad) y, además, la niñera. Y, claro, los cuatro niños y el señor y la señora Banks (que no es sufragista, claro, de hecho, no se menciona que haga nada en especial…). Son personajes en los que no se profundiza, se marcan unos pocos rasgos de su carácter y ya está, para que los niños no se pierdan con complejidades. También conocemos a Bert, el pluriempleado deshollinador; y a los residentes de la calle del Cerezo: el almirante Boom, la señorita Alondra y su perro…

   Es un libro en el que pasan infinidad de cosas y que me ha gustado mucho pero no puedo evitar pensar que esta no es la Mary Poppins de mi infancia. Imagino que los niños que crecieron leyendo los libros sentirán algo parecido respecto a la película: ¡son todos tan distintos!


   En definitiva: una lectura entretenida que inicia una saga de libros (creo que seis en total) que tengo la intención de leer completa. Si os gusta la literatura infantil, o tenéis peques cerca, desde luego, tenéis que adentraros entre sus páginas. 

viernes, 21 de septiembre de 2012

Distopías en el cine

Los mundos oscuros de las distopías no sólo han cobrado vida en el mundo de la literatura. En el ámbito cinematográfico, el género de la ciencia-ficción se ha visto ocupado por una gran variedad de películas con argumentos distopicos, ya sean adaptaciones de novelas o historias completamente nuevas. En este post hablaremos de unas cuantas destacadas.

Ya desde los inicios del cine, podemos ver historias con elementos distópicos. Una de las primeras películas de ciencia-ficción, y todo un clásico del cine, es precisamente una película distópica, Metrópolis. La obra maestra de Fritz Lang, nos muestra un mundo futurista en el que los ricos viven en grandes rascacielos, mientras que el proletariado vive condenado a trabajar constantemente bajo la superficie de las ciudades para satisfacer a los privilegiados. Aunque la película fue mal recibida en su momento, pues entonces se tenía una visión optimista del progreso, se ha terminado convirtiendo en todo un referente. Cualquiera podría ver un símil con una de las más famosas historias distópicas, La máquina del tiempo, en la que también tenemos a la casta de trabajadores viviendo en un mundo subterraneo, convertidos en monstruos, pero las historias son totalmente distintas.

Una de las distopías cinematográficas que más éxito ha tenido y es gran conocida entre el gran público, es Battle Royale. Dificilmente no habréis oído hablar de ella o no la habréis visto, pues fue un gran éxito. Se trata de una película que muestra un mundo en el que la juventud ha llegado a tal extremo de salvajismo, que cada año una clase de instituto es elegida para ser llevada a una isla en la cual, los estudiantes tendrán que luchar entre ellos durante tres días o hasta que sólo quede uno. Si queda más de uno pasados los tres días, todos mueren. Esta película también se ha convertido en todo un referente, y hemos visto distopías parecidas como Los Juegos del Hambre, con una premisa similar.

Un tipo de distopía que ha tenido también bastante éxito en el cine es en la que se discrimina a ciertos individuos por determinadas razones. Una película con un argumento como este es Gattaca. En el mundo de Gattaca, la gente es diseñada genéticamente para ser casi perfecta, pero si tienes la mala suerte de no haber nacido así, seguramente serás relegado a un puesto de trabajo menor y sin ninguna oportunidad de prosperar, mientras los demás tienen todas las oportunidades de éxito aseguradas.

Otro elemento distópico que ha tenido variedad en el cine es el mundo en el que la cantidad de gente ha llegado a tal número que es difícil aguantar la situación. Tenemos así clásicos como Soylent Green -el horrible título en castellano es Cuando el destino nos alcance-, película en la que las grandes masas de gente se acumulan en las ciudades sin apenas dejar espacio, y acabando con los recursos de comida, lo cual lleva a la fabricación de alimentos especiales hechos con ingredientes, digamos, peculiares, mientras los ricos pueden alimentarse con lujos como carne o verdura; o 1997: Rescate en New York, en la que la cantidad de delincuentes ha llevado a que Nueva York se haya convertido en una tremenda cárcel en la que los delincuentes han creado su propia sociedad.

A la hora de hacer esta entrada me he dado cuenta de que la cantidad de distopías en el cine es demasiado grande, así que termino recomendando algunos clásicos como La fuga de Logan, Blade Runner o 1984 -de las que ya se ha hablado en la sección literaria-, o curiosidades como Robocop, o Dredd.

Como podéis ver, las distopías han estado en el cine casi desde el principio, lo menos que podemos hacer nosotros, es disfrutar de estas oscuras visiones del futuro, y rezar porque nunca se hagan realidad.
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