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lunes, 15 de agosto de 2011

El lunes empieza el sábado, Arkadi y Borís Strugatski

Título original: Понедельник начинается в субботу
Autores: Arkadi y Borís Strugatski
Editorial: Nevsky Prospects
Número de páginas: 374
Precio: 20 €

Sinopsis [de Anobii]: Peces que hablan de coeficientes de refracción, sofás que tienen la capacidad de traducir cualquier idioma, brujas que necesitan pagar cuotas, un administrador de museo que tiene cara y cruz como las monedas, demonios en edad de jubilarse, laboratorios con olor a manzanas recién recogidas, profecías en las que son posible las erratas, ordenadores que piden que no se molesten mientras piensan, un pegamento hecho a base de bilis de parracidas, personas a las que se permite seguir trabajando a título póstumo, animales capaces de conceder deseos y que mueren a causa de las bombas militares... El humor descabellado de los hermanos Strugatski, a pesar de su aparente surrealismo, no da puntadas sin hilo. Este es el libro más divertido de los escritores de ciencia-ficción más importantes de la URSS.


   Resulta difícil hablar de este libro, describir las sensaciones que me ha causado, lo absurdo y delirante que resulta leerlo y, a la vez, lo asombrosamente genial que es. Estoy enamorada del estilo literario de los rusos, pero nunca me había aventurado a leer fantasía o ciencia-ficción de ellos, y los hermanos Strugatski han sido todo un descubrimiento. Seguro que repito con ellos y espero que sea pronto. 

   Durante la lectura iba marcando con post-its los pasajes que más me gustaban, aunque, de no haberme contenido, habría marcado todo el libro. Frases geniales, argumentos absurdos pero hilarantes, y una lógica increíble que a veces resulta difícil de seguir. La narración no es densa, todo lo contrario, descriptiva sin ser agobiante, y los diálogos son geniales. Cada personaje tiene unas muletillas o una forma peculiar de hablar y todo eso le da un toque muy característico al libro. 

  La trama es incoherente, se va hilando de una manera que es muy difícil de seguir, pero al poco, te olvidas de ella, y dejas de buscarla, simplemente disfrutas viendo cómo el protagonista va pasando de situaciones extrañas a otras aún más delirantes. Todo esto es premeditado, y en eso consiste la genialidad de los rusos. Sofás traductores, loros que mueren y al día siguiente vuelven a aparecer, conceptos asombrosos como la contramoción, y mucho más encontramos en este fantástico libro. 

   Algunas de las partes que más me han llamado la atención: 



  • ¿Qué sentido tiene comprarse un coche? ¿Para pasear por el asfalto? Donde hay asfalto no hay nada interesante, y las cosas interesantes están donde no hay asfalto.





Hacer guardia en la institución los días de fiesta es una tarea de responsabilidad. Es mucho más complejo que apretar simples botones. En primer lugar, la seguridad contra incendios. Eso es lo primero. Evite cualquier combustión espontánea.



  • Habríamos podido sangrarle un poco -dijo con una expresión olvidada hacía tiempo. Después suspiró y añadió-: pero, ¿cómo será su sangre? Debe de ser mera apariencia. A fin de cuentas es un ser fantástico.



  • Conozco a un tipo – dijo Edik – que afirma que el hombre es algo así como un eslabón intermedio que la naturaleza necesita para producir la perla de la creación: una copita de coñac con una rodajita de limón.




   Podría poneros un montón de pasajes más, pero la reseña sería larguísima. Resulta increíblemente difícil hablar de algo con una trama tan caótica, que va saltando de una cosa a otra aparentemente sin sentido y que es extraordinariamente brillante. Tengo que destacar un epílogo fascinante donde el protagonista (el que nos narra la historia) se queja de que los autores no han plasmado la realidad, que tal o cual cosa no eran realmente así, y se enfada bastante con ellos. Es como reírse de uno mismo, ¿no? Al menos es la impresión que he tenido. 

  Desde luego ya sabemos que en cuestión de humor, cada uno tenemos el nuestro y lo que a mí me ha parecido tronchante, a cualquiera puede parecerle todo lo contrario. Pero si os gusta la fantasía y la ciencia-ficción y queréis leer algo diferente, desde luego os lo recomiendo. 

   Es una pena no tener más conocimiento sobre la cultura rusa, porque, como menciona Sofía Rhei en el prólogo, a cualquiera que no lo tenga (o que no sea ruso), se quedará con una lectura un tanto más superficial, comprensible, pero faltando los guiños que seguro que hay a infinidad de cosas rusas, gobierno, folcklore, etc. Aún así, merece mucho la pena. 

RETOS
Reto Química: No.
Reto 150 títulos: Lectura número 79.
Reto Leerme mis libros: Sí. 3/179.
Reto 50 libros antes de los 30: No

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