miércoles, 27 de octubre de 2010

Dios hizo el mundo en siete días... y se nota, Luis Piedrahíta

Autor: Luis Piedrahíta
Editorial: Punto de Lectura
Número de páginas: 217
Precio: 7.95

Sinopsis: A Luis Piedrahíta se le conoce como el Rey de las cosas pequeñas... no en vano. Es capaz de hablar de cosas tan sencillas como los juegos de mesa, las bolas de Navidad o las gafas de bucear y sacarnos unas risas.

   Lo malo de este tipo de recopilatorios de monólogos es que gran parte de la gracia de éstos reside en la soltura del monologuista. Aunque he disfrutado e incluso he soltado alguna carcajada, prefiero a Piedrahíta hablando, me gusta mucho cómo se expresa y sus gestos, las pausas efectistas, etc., que, desgraciadamente, no podemos tenerlas en el libro.

   El prólogo corre a cargo de Forges, y no tienen ningún desperdicio, la verdad, aunque me ha sorprendido lo rebuscado que es este señor escribiendo y lo simplista que es dibujando (y con simplista no quiero ser peyorita, adoro a Forges).

   Como esta reseña es muy corta y Piedrahíta es uno de mis monologuistas favoritos, os dejo algunos de sus monólogos más famosos (y la duda: ¿¿cuántas veces se puede repetir la palabra monólogo en una reseña tan corta???). La verdad es que poco más puedo decir sobre el libro. Que disfrutéis de los monólogos (¡y una más!)






14 comentarios:

Isi dijo...

Jejeje alguna vez ha coincidido que he visto un monólogo de este hombre y sí que me gustan, pero claro, es lo que tú dices, que sin efectos ni pausas dramáticas, pues no es lo mismo.
oye, es ese típico libro que ves en una librería y piensas, ¿pero esto lo leerá alguien? :D

Dreamwalker dijo...

Pues me gustó bastante. Me encanta Piedrahita y, aunque leerlo no sea igual, el libro me satisfizo.

Carol dijo...

No me suelen hacer ninguna gracia los humoristas y los monologuistas me ponen hasta de mala leche con tantos como salen como champiñones, y muchos de ellos sin pizca de gracia, pero hay dos cosas con las que me parto: Muchachada Nui y Luis Piedrahita, es que me parto con él, no sé como lo hace pero conecta con todo el mundo la mar de bien. No sé si me gustaría leer sus monólogos, es que él es mucho él. Bsos!

S. Cid dijo...

Yo tampoco soy muy de monologuistas, y eso que algunos a los que he visto me han hecho gracia, pero supongo que en un libro, como bien dices, debe de perder bastante el monólogo. Las pausas, el tono y los gestos son fundamentales.

Bookworm dijo...

Sí, a mi me ocurre como a tí. Me leo este tipo de libros y me falta la gracia y soltura del humorista. No es exactamente lo mismo.
A mí me gusta Piedrahita, pero ya verlo con tanta frecuencia en "El hormiguero" empieza a cansar, aunque tuvo una etapa en la que analizaba la letra pequeña de multitud de cosas (ya fueran objetos, comida o cualquier otra cosa) que era para morirse.
Eso sí, nadie se retira el flequillo de la frente con la misma gracia que él.
Un beso

PD. ¿Cómo va el tema de la venta?

Carol dijo...

Cuando hacían El Club de la Comedia, este chico era el que más me gustaba. Tiene una gracia... Pero al leerlo me pasa como a tí, que pierde frescura. No he leído ningún libro de los suyos, porque ya probé la experiencia con los de Buenafuente (en catalán, de cuando hacía La cosa nostra en la TV3), y los mismos monólogos con los que en la tele me había partido la caja, al leerlos no me hacían ni sensación.
Los monólogos son para verlos. El de los juegos de mesa es uno de mis favoritos. Y también tiene uno sobre las reacciones de la gente cuando tiene miedo, o sobre las pelis de terror, algo así creo recordar y también era un buen monólogo ese.

Un abrazo, guapa!

bibliobulimica dijo...

pues me lo apunto, que si te arrancó sonrisas y una que otra carcajada, está bien tenerlo a la mano para esos momentos donde se necesita un libro-medicina.
¡Gracias!

Lady Boheme dijo...

Isi: Pues mira, yo misma me leo los libros... jiji. Fue un regalo para el señor que ha escrito después que tú y a él le encantó, así que oye... Fue un buen regalo. El libro se lee bien y es divertido... pero no es lo mismo.

Bliff: ¿Se puede ser más seco, hijo, por Diox? Me alegro que lo disfrutaras tanto.

Carol: Casi que mejor quédate con sus actuaciones... que Piedrahíta es mucho Piedrahíta. A mí Muchachada no me gusta demasiado... Adoro a Quequé como monologuista también... y pocos más. Los hay realmente cargantes. Me gustaba mucho el programa Nuevos Cómicos de Paramount Comedy... eran monólogos más largos y la mayoría geniales... Lástima haber abandonado la tele de pago, jeje.

Cid: Yo iba leyendo haciendo las pausas que recordaba que él hace... conozco bastante su estilo y al menos podía imitarlo mentalmente... Aunque es que él hace gracia nada más verlo, con sus gafas enorme y su flequillo... tiene un algo que invita a reír (en el buen sentido).

Mer: Dejé de ver el Hormiguero hace muuuucho (aunque me encantaba la sección de Juan y Damián... la de las revistas) porque me carga mucho. Así que no me he cansado de Piedrahíta. Llegué a ver alguna vez la sección que comentas... la verdad es que las letras pequeñas de las cosas dan para mucho...

Carol: Este sí me ha hecho gracia y me ha hecho reír. No sé cómo será el de Buenafuente... pero vamos... estos se pueden leer. Y como se tarda tan poquito...

Ale: Pues a echarse unas risas, aunque te recomiendo más que te veas los monólogos!

Luisa dijo...

Para mi gusto, los monólogos mejor verlos que leerlos. Así creo que pierden su gracia.
Un abrazo.

María dijo...

A mí Luis Piedrahita me hace gracia como monologuista y sí no se extiende mucho... La verdad que como todo, tiene sus días.
No soy yo muy de leer este tipo de libros... además teniendo tanto pendiente...
De todas formas gracias por la reseña.
Muchos besos!!

Luisa dijo...

Vuelvo para decirte que tienes un premio en mi blog.
¡Besos!

Carmen dijo...

Yo pienso como tú y como la mayoría... los monólogos, mejor hablados que escritos.
Un beso

Trescatorce dijo...

Otra más que se apunta a la opinión de la mayoría: los monólogos los prefiero ver, no leer. Ya me pasó con el libro de Rober Bodegas, que no le termino de coger la gracia. Creo que los que escriben monólogos basan su humor no sólo en lo que cuentan, también en cómo lo cuentan. Eso en un libro se pierde, con lo que se pierde buena parte de la gracia.

Lady Boheme dijo...

Luisa: Desde luego, mejor verlos... Y mil gracias, ahora me paso por tu blog (últimamente mi tiempo escasea... ainss!).

María: A mí este tipo de libros me gusta leerlos porque tardo poquísimo... Me entretengo, me río un poco y limpio el paladar mental :P

Carmen: Pues sí... Ya se me acaban las cosas que decir para responderos, jaja.

Pi: El de Bodegas realmente no eran monólogos, no???? Era más libro... A mí me gustó, pero bueno... ya he dicho por qué.

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